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¿Es preciso para viajar con menores fuera de España recabar el consentimiento del otro progenitor?

Antes de nada debemos partir del supuesto en el que previamente ha existido un procedimiento de divorcio o de guarda y custodia en el que se hayan adoptado vía judicial medidas concernientes al menor/es habidos en el seno conyugal o de pareja de hecho.

Es preciso para ello, conocer a cuál de los progenitores se le ha atribuido la guarda y custodia de los mismos y, en su caso, si dicha Sentencia establece alguna prohibición para los padres a fin de impedir la salida del/los menores del territorio nacional sin consentimiento de ambos progenitores.

En el caso de que NO exista dicha prohibición el progenitor con el que corresponda estar al/los hijo/s durante el período vacacional, podrá  realizar dicho viaje sin necesidad de recabar el consentimiento del otro progenitor.

En el caso de que exista dicha prohibición el progenitor que quiera viajar fuera del territorio nacional con sus hijos deberá recabar una autorización expresa del otro progenitor que no viajará junto con los mismos. Si dicho progenitor se niega a consentir la realización de dicho viaje y no otorga la autorización, el progenitor con el que vayan a viajar deberá solicitar una autorización judicial para ello instando el oportuno procedimiento incidental de medidas.

En dicho procedimiento el Juez dará traslado de la solicitud al progenitor que no ha consentido para que alegue lo que considere y explique sus motivos de oposición al viaje. En el caso de que finalmente no se llegue a un acuerdo será el Juez el que decida sobre dicha actividad en base al mayor beneficio del/los menores.

Para otorgar la autorización de salida del territorio nacional será preciso cumplimentar un modelo que se puede obtener en cualquier comisaría de Policía,  el mismo será sellado  por dicho organismo y tendrá un periodo de validez de 30 días durante el cual deberá realizarse el viaje.

Cuestión distinta es si el menor tiene que viajar fuera de la Unión Europea y NO dispone de pasaporte o bien el mismo ha caducado y debe renovarse.

En este caso la cuestión es recabar la autorización del otro progenitor para la expedición del pasaporte  del/los menores o bien su renovación.

Nuevamente se deberá recabar la autorización del otro progenitor y, en el caso de que se niegue a ello, deberá solicitar autorización judicial.

Artículo elaborado por Felipe Izquierdo Téllez

Presidente de ADA (Asociación Nacional de Damnificados por las Aerolíneas)

A continuación les adjuntamos enlaces de interés:

Enlace a la web de la Policía Nacional desde el que podrán descargar el modelo de autorización para viajar. 

Enlace a la web de la Policía Nacional desde el que podrán descargar la autorización para expedición o renovación del pasaporte.

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Guía para reclamar indemnizaciones a las aerolíneas

Frente a las malas prácticas y abusos de las compañías aéreas, el viajero tiene derecho a ser indemnizado.

En general dos son las razones principales por las que el usuario haciendo dejación de sus derechos, no reclama: a) por desconocimiento y b) por entender que la indemnización no le compensa con el esfuerzo en tiempo y dinero.

Contra el desconocimiento, sólo cabe información y pedagogía y, desde estas líneas, intentaremos ayudar en ese sentido.

Ante la frase de que «no vale la pena reclamar por lo poco que pagan”, hay que significar: primero, el hecho de no reclamar provoca que las compañía aéreas sigan abusando, pues saben perfectamente que su conducta de actuación queda impune en la gran mayoría de los casos; y, segundo, las cantidades indemnizatorias pueden parecer, si lo miramos bajo el prisma de una persona en particular, muy pequeñas, pero si hacemos un ejercicio simple como es el de que un avión comercial estándar transporta 150 pasajeros por vuelo, que han pagado un promedio de 100€ por persona, resulta que si ese vuelo se cancela o sufre un retraso de más de tres horas, la compañía que habrá ingresado unos 15.000€ (100€ x 150 pasajeros), deberá afrontar una indemnización MÍNIMA (si es vuelo nacional) de 37.500€ (250€ x 150 pasajeros), o lo que es lo mismo, a la compañía ese vuelo le costará 22.500€ (37.500-15.000).

Ahora multipliquen ustedes esos 22.500€ por el número de vuelos que crean conveniente y les puedo asegurar que si todos ejercitamos nuestros derechos, en cuatro días las compañías dejarían de cancelar y/o retrasar vuelos, salvo en casos de circunstancias extraordinarias que no podrían haberse evitado incluso tomando todas las medidas.

Sin ánimo de ser exhaustivos, analizaremos a continuación las cuantías indemnizatorias que corresponden a los supuestos más comunes que se producen en la práctica diaria.

Por un lado tenemos las cancelaciones de vuelo, los retrasos de más de 3 horas (que la jurisprudencia hace ya tiempo los equiparó a las cancelaciones) y las denegaciones de embarque u overbooking.

Dependiendo de la distancia del vuelo, las indemnizaciones oscilan entre los 250€ y los 600€: 250€ para vuelos de hasta 1.500 km; 400€ para vuelos entre 1.500 y 3500 km; y, por último, 600€ para el resto de vuelos.

De otro lado tenemos la pérdida de equipaje. Se considera equipaje perdido, el que no aparece una vez transcurridos 21 días a contar desde que tendría que estar en nuestro poder. La responsabilidad del transportista se limita a un máximo de 1.131 derechos de giro (aproximadamente 1.300€).

Es importante tener en cuenta, que amén de esas indemnizaciones, siempre se podrán reclamar daños y perjuicios que se les haya ocasionado al pasajero, previa la demostración de que existe nexo causal ente la incidencia y el daño sufrido.

Como paso previo a la reclamación judicial, es conveniente enviar un email a la compañía poniendo en su conocimiento la incidencia sufrida. Pasado un tiempo prudencial (30 días), si la compañía no ha contestado o si su respuesta no es satisfactoria, hay que acudir a la vía judicial.

Reclamaciones de hasta 2.000 euros, pueden interponerse directamente por los particulares sin necesidad de procurador y abogado, aunque lo aconsejable es ponerse en manos de expertos (por ejemplo, asociacionada.com), quienes gestionarán las reclamaciones sin coste para el cliente y únicamente cobrarán un porcentaje sobre las cantidades satisfechas por las compañías en sede judicial.

En el caso de que nos encontremos ante un daño causado al equipaje o pérdida del mismo, es preciso que en el mismo aeropuerto se efectúe la reclamación ante la compañía y se rellene el Parte de Irregularidad de Equipaje (P.I.R.).

Destacar finalmente que las huelgas internas por parte del personal de las compañías (caso actual, Ryanair), no eximen a estas del pago de las indemnizaciones, pues no se consideran por la jurisprudencia causas excepcionales. Sólo el preaviso con quince o siete días, podrá mitigar su pago.

 

Artículo elaborado por Felipe Izquierdo Téllez, Presidente de ADA (Asociación Nacional de Damnificados por las Aerolíneas)

Publicado por el diario EL ESPAÑOL el 8 de agosto de 2018.

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MAS RENTABILIDAD, PEOR SERVICIO

Antigua es ya la idea de distintas compañías aéreas, no de empresas aeronáuticas, de imponer una nueva disposición de los asientos de los aviones a fin de poder aumentar el número de pasaje y, por ende, sus pingües beneficios.

Ha saltado a la actualidad recientemente un nuevo tipo de asiento presentado por la empresa italiana  Aviointeriors en la feria aeronáutica de Hamburgo.

En dicha feria la empresa ha presentado un nuevo modelo de asiento denominado  Skyrider 3.0 y que, en la práctica, viene siendo una especie de “sillín” en el cual el pasajero, únicamente de clase económica o turista, podría viajar prácticamente de pie.

Bloguero especializado probando el asiento Skyrider 3.0

Con la instalación del mismo en las aeronaves  aseguran que las compañías  podrán tener 20% más asientos con una reducción de peso de hasta el 50%.

En otras palabras, más número de pasajeros con menor coste de combustible igual a mayores beneficios.

No ahondan, por no serles de interés, en cuestiones como la seguridad del pasaje.

No nos referimos a esa, próximamente lejana costumbre, de poder “estirar las piernas” sino que nos referimos a cuestiones de seguridad como que se pueda garantizar la rápida evacuación del pasaje en caso de un accidente o emergencia o bien la seguridad del pasajero en caso de impacto puesto que la distancia con el “asiento” de delante distarían únicamente 57 centímetros.

Ya es conocida la práctica de la práctica inmensa mayoría de las compañías de cambiar la disposición de los asientos de los pasajeros para maximizar el número de filas pero cuestión distinta es lo que se viene debatiendo desde hace ya algunos años.

La Administración Federal de Aviación de EE.U.U  ya no aprobó el uso de un modelo similar y entendemos que el presentado en la feria aeronáutica de Hamburgo y analizado en el presente artículo debiera de correr la misma suerte.

A continuación les proponemos algunos artículos de interés para que puedan profundizar en la cuestión.

Artículo de El Mundo publicado el 21 de abril de 2019 “Llega el ‘gallinero’ para viajar de pie en los aviones”.

Artículo de ABC de 1 de agosto de 2017, “EE.UU. exige que los asientos en los aviones dejen de menguar”.

Artículo de Microsiervos de 22 de octubre de 2018, “Estados Unidos regulará los mínimos para el ancho de los asientos de los aviones y el espacio entre filas”.

En la foto: Bloguero especializado probando el asiento Skyrider 3.0.

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Togas.biz «Vuelo cancelado?»

Vuelo cancelado?

Artículo publicado en Togas.biz en fecha 10 de abril de 2019.

En el mismo se analiza la problemática cuando el vuelo afectado ha sido adquirido por el pasajero a través de un intermediario  al cual se le ha satisfecho una comisión.

Proceden a analizar el supuesto resuelto en la reciente sentencia de 12 de septiembre de 2018 dictada por la  Sala Octava del Tribunal de Justicia de la Unión Europea en la que se falla que la compañía aérea debe proceder a  la devolución íntegra del precio pagado por los billetes de avión, incluyendo la comisión satisfecha a la empresa de intermediación que le había vendido los billetes.

En dicha sentencia, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea concluye  que, en los supuestos de cancelaciones de vuelos, el pasajero tiene derecho a que el transportista aéreo le reintegre el precio del billete, lo que incluye la comisión percibida por el  intermediario en la venta. «Entiende el Tribunal que el billete se debe considerar como un documento único que expide el transportista aéreo o un agente que ha sido autorizado por éste, por lo que los distintos aspectos del billete, entre los que se encuentra su precio, deben ser autorizados por el transportista aéreo y no pueden ser fijados a sus espaldas».

Dicha Sentencia indica que únicamente en el caso de que la compañía aérea acredite (en el procedimiento) que la comisión ha sido  fijada a sus espaldas,  el pasajero no tendría derecho al reembolso de la comisión pagada.

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Caos de Vueling: los abogados sugieren demandas colectivas contra la aerolínea

El letrado Felipe Izquierdo, el primero que ganó un pleito a la compañía, propone «coordinarse para castigar el maltrato a los pasajeros»

Imagen de una cola de pasajeros ante los mostradores de Vueling en Barcelona el viernes.


Una de las voces más cualificadas en los procesos de reclamación contra Vueling hace su aportación al caos aéreo que vive la aerolínea. El abogado Felipe Izquierdo, el primero que demandó y ganó a la compañía aérea, emplaza a los pasajeros a «interponer demandas colectivas contra la compañía».

El consejo del profesional llega en el primer día de la Operación Salida de verano, en el que la operadora ha sufrido seis cancelaciones y centenares de retrasos.

Izquiero ganó 250 euros a Vueling por la cancelación de un vuelo de Madrid a Barcelona en 2005. Era el primer pasajero que conseguía la compensación después de que la aerolínea se fundara en marzo de 2004.

Ahora, el abogado aconseja a los centenares de pasajeros que han sufrido retrasos, cancelaciones u overbooking. «Reclamar en solitario sirve de poco. La gente se cansa o Vueling para el proceso con correos y descuentos en vuelos. Al final, la aerolínea suele irse de rositas. La gente tiene que demandar»», ha indicado a Crónica Global.

Correos electrónicos de los pasajeros

El proceso es muy sencillo: «Basta con anotar los correos electrónicos de todos los pasajeros tirados que quieran demandar. Después, pasar los datos a un abogado».

Ello es necesario, agrega, porque Vueling «solo parará de maltratar al pasajero cuando en un vuelo cancelado de 100 personas reclamen todas. La mala gestión le costará más de 42.000 euros a la aerolínea. Así se pondrá las pilas», juzga.

Disculpas y enmienda

La recomendación del letrado llega tras un día negro para la operadora con sede en Barcelona. El viernes, Vueling sufrió seis cancelaciones y decenas de retrasos, que colapsaron sus oficinas de atención al cliente en el hub aéreo barcelonés.

El director comercial de la aerolínea, David García Blancas, ha pedido disculpas a los pasajeros afectados y ha subrayado que «toda la empresa está volcada en resolver la situación actual». El directivo ha añadido que la operadora «sigue comprometida en ofrecer un servicio de calidad a todos sus clientes».

Fuente: El Español

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Aerolíneas e indemnizaciones

Aerolíneas e indemnizaciones

Frente a las malas prácticas y abusos de las compañías aéreas, el viajero tiene derecho a ser indemnizado.

En general dos son las razones principales por las que el usuario haciendo dejación de sus derechos, no reclama: a) por desconocimiento y b) por entender que la indemnización no le compensa con el esfuerzo en tiempo y dinero.

Contra el desconocimiento, sólo cabe información y pedagogía y desde estas líneas intentaremos ayudar en ese sentido.

Ante la frase de que “no vale la pena reclamar por lo poco que pagan”, hay que significar: 1) el hecho de no reclamar provoca que las compañía aéreas sigan abusando, pues saben perfectamente que su conducta de actuación queda impune en la gran mayoría de los casos y 2) las cantidades indemnizatorias pueden parecer, si lo miramos bajo el prisma de una persona en particular, muy pequeñas; pero si hacemos un ejercicio simple como es el de que un avión comercial estándar transporta 150 pasajeros por vuelo, que han pagado un promedio de 100€ por persona, resulta que si ese vuelo se cancela o sufre un retraso de más de tres horas, la compañía que habrá ingresado unos 15.000€ (100€ x 150 pasajeros), deberá afrontar una indemnización MINIMA (si es vuelo nacional) de 37.500€ (250€ x 150 pasajeros), o lo que es lo mismo, a la compañía ese vuelo le costará 22.500€ (37.500-15.000) … ahora multipliquen ustedes esos 22.500€ por el número de vuelos que crean conveniente y les puedo asegurar que si todos ejercitamos nuestros derechos, en cuatro días las compañías dejarían de cancelar y/o retrasar vuelos, salvo en casos de circunstancias extraordinarias que no podrían haberse evitado incluso tomando todas las medidas.

Sin ánimo de ser exhaustivos, analizaremos a continuación las cuantías indemnizatorias que corresponden a los supuestos más comunes que se producen en la práctica diaria.

Por un lado tenemos las cancelaciones de vuelo, los retrasos de más de 3 horas (que la jurisprudencia hace ya tiempo los equiparó a las cancelaciones) y las denegaciones de embarque u overbooking.

Dependiendo de la distancia del vuelo, las indemnizaciones oscilan entre los 250€ y los 600€: a) 250€ para vuelos de hasta 1.500 km; b) 400€ para vuelos entre 1.500 y 3500 km y c) 600€ para el resto de vuelos.

De otro lado tenemos la pérdida de equipaje. Se considera equipaje perdido, el que no aparece una vez transcurridos 21 días a contar desde que tendría que estar en nuestro poder. La responsabilidad del transportista se limita a un máximo de 1.131 derechos de giro (aproximadamente 1.300€).

Es importante tener en cuenta, que amén de esas indemnizaciones, siempre se podrán reclamar daños y perjuicios que se les haya ocasionado al pasajero, previa la demostración de que existe nexo causal ente la incidencia y el daño sufrido.

Como paso previo a la reclamación judicial, es conveniente enviar email a la compañía poniendo en su conocimiento la incidencia sufrida. Pasado un tiempo prudencial (30 días), si la compañía no ha contestado o si su respuesta no es satisfactoria, hay que acudir a la vía judicial.

Reclamaciones de hasta 2.000 euros, pueden interponerse directamente por los particulares sin necesidad de procurador y abogado, aunque lo aconsejable es ponerse en manos de expertos (ej; indemnizacionportuvuelo.com), quienes gestionarán las reclamaciones sin coste para el cliente y únicamente cobrarán un porcentaje sobre las cantidades satisfechas por las compañías en sede judicial.

Es evidente que para ir por esa vía, el experto precisará de un mínimo de viajeros que hayan compartido el vuelo en donde se produjo la incidencia, lo cual no debe representar mayor problema que el que uno de los pasajeros haga un listado con los emails y/o teléfonos del resto y se lo pase al experto, quién se pondrá en contacto con ellos. Tarea sencilla la anterior, si pensamos que estamos compartiendo una espera de más de 3 horas.

En el caso de que nos encontremos ante un daño causado al equipaje o pérdida del mismo, es preciso que en el mismo aeropuerto se efectúe la reclamación ante la compañía y se rellene el Parte de Irregularidad de Equipaje (P.I.R.).

Felipe Izquierdo es abogado de Izquierdo Asociados.

Fuente: Cinco Días

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Abogados recomiendan presentar reclamaciones conjuntas contra las prácticas abusivas de las aerolíneas

Abogados recomiendan presentar reclamaciones conjuntas contra las prácticas abusivas de las aerolíneas

Abogados recomiendan presentar reclamaciones conjuntas contra las prácticas abusivas de las aerolíneas
Fuente: El Confidencial

Los abogados especializados en asesoramiento a pasajeros afectados por incidencias en sus vuelos coinciden en recomendar a los viajeros la presentación de reclamaciones conjuntas como mejor método de hacer valer sus derechos frente a los presuntos abusos que cometen las aerolíneas ante la falta de claridad de la normativa.

Los especialistas consultados por Europa Press coinciden en afirmar que la reclamación conjunta es la mejor medida de presión para obligar a las compañías a cumplir con el reglamento 261/04 de Derechos de los Pasajeros en la Unión Europea en vigor desde 2004, que regula los trámites de reclamación por pérdidas o daños al equipaje, retrasos, cancelaciones y «overbooking», así como los llamados viajes combinados.

Según explicó a Europa Press, el abogado y fundador del servicio on-line www.indemnizacionportuvuelo.com, Felipe Izquierdo, una reclamación individual «no supone ningún gasto» para la compañía, pero multiplicada por los 150 pasajeros de un vuelo podría alcanzar una cantidad máxima de 85.000 euros. El reglamento europeo contempla indemnizaciones para estos incidentes desde 250 euros hasta 600 euros, según el recorrido del vuelo.

Izquierdo aboga por el ejercicio de la «presión ciudadana» para aumentar la capacidad de negociación con las compañías y obligarlas a cumplir con el reglamento sin que los afectados tengan que embarcarse en reclamaciones «eternas» que acaban «agotando al consumidor».

Para ello, el abogado acaba de inaugurar este servicio «on-line», pionero en España, mediante el cual un equipo de abogados trata de «defender los derechos del viajero» sin coste alguno si no se consiguen las indemnizaciones, frente a las prácticas abusivas de las aerolíneas que generan «numerosas situaciones de indefensión».

Izquierdo recordó que, aparte de las indemnizaciones contempladas en el reglamento, cabe la posibilidad de reclamar por los daños y perjuicios personales causados por las incidencias.

En la misma línea, la asesora legal de la asociaciación de defensa del turista (Asdetour), Esther Alós, recordó en declaraciones a Europa Press que las compañías «se aprovechan del desconocimiento del viajero» para alargar los procesos de reclamación y conseguir que los afectados «se rindan». La media de contestación a las reclamaciones por parte de las aerolíneas se encuentra en dos meses, según datos de Asdetour.

Alós declaró que desde la entrada en vigor del reglamento europeo «se han reforzado los derechos del pasajero», y recomendó a los viajeros que insistan en reclamar si han sufrido una incidencia, que guarden toda la documentación y en caso de no conseguir nada por vía amistosa, que intenten asesorarse para acudir a la vía judicial.

Asdetour informa y asesora a los pasajeros a través de su web especializada www.defensordelturista.com donde recomienda a los usuarios informarse de sus derechos antes de emprender su viaje, ya que las compañías, «conocen muy bien la ley», apuntó Alós.

Según el último informe sobre la situación del transporte aéreo en Europa publicado el pasado mes de marzo por la Red de Centros Europeos de los Consumidores (ECC-Net) las aerolíneas europeas niegan o ignoran una de cada tres solicitudes de devolución del precio del billete. El ranking de quejas lo encabeza el equipaje perdido, dañado o entregado con retraso (24%), seguido por los retrasos (23%) o cancelaciones de vuelos (22%).

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Felipe Izquierdo: “Las compañías aéreas quieren que nos acostumbremos a los abusos”

Felipe Izquierdo: “Las compañías aéreas quieren que nos acostumbremos a los abusos”

FELIPE IZQUIERDO: “LAS COMPAÑÍAS AÉREAS QUIEREN QUE NOS ACOSTUMBREMOS A LOS ABUSOS”
Fuente: Informativos.net

En septiembre de 2006, Jacques Barrot, comisario europeo de transportes, afirmaba que era inaceptable que las compañías aéreas -incluida Iberia- pudieran reclasificar vuelos cancelados como ‘retrasados’ con el único fin de eludir el pago de compensaciones a los usuarios. Prometió la elaboración de un informe y, además, se comprometió a que las autoridades locales se encargarían de aplicar diariamente las disposiciones del reglamento de febrero de 2004, donde se establecen claramente las normas sobre compensación y atención de pasajeros afectados por retrasos y cancelaciones. El abogado Felipe Izquierdo, fundador de “indemnizacionportuvuelo.com”, está de acuerdo con Barrot en que la normativa europea es suficiente y adecuada; pero lo cierto es que las compañías aéreas no la acatan y ninguna autoridad les obliga a ello. Entrar en un aeropuerto se ha convertido en un auténtico suplicio para los usuarios que deben embarcar en un avión bien sea por ocio o por negocios y los abusos por parte de las compañías cada vez son más evidentes.

Pretenden que nos concienciemos de que tendremos que soportar toda clase de impertinencias, retrasos, cancelaciones y abusos”, asegura Felipe Izquierdo. Lo cierto es que el respeto que demuestran por el cliente es nulo y que no tienen ninguna intención de marcarse como objetivo ofrecer un buen servicio y la satisfacción del usuario. Según Izquierdo, un prestigioso abogado barcelonés cuyo hobby es viajar, los ciudadanos deberemos organizarnos y abordar la vía civil para defendernos de unas compañías cuyo único fin es el lucro a costa del servicio e incluso la seguridad. Ya es posible. Su iniciativa abrirá, sin duda, el camino para que otros hagan lo mismo. En una interesantísima entrevista, Felipe Izquierdo nos da todas las claves de cómo defendernos, pero sobretodo, pone en nuestras manos el arma que debemos utilizar. Ha implicado a todo su equipo de abogados en este proyecto (http://www.indemnizacionportuvuelo.com), porque, como él bien dice, “sólo el movimiento civil conseguirá que nos respeten”.

En lo que respecta a la legislación, ¿podríamos decir que “con el clero hemos topado, amigo Sancho”?
Yo creo que si realmente se aplicase el reglamento de la Comunidad Europea estaríamos suficientemente cubiertos. El problema es que esto no está ocurriendo sobretodo por los problemas que ponen las compañías. Pero si se aplicara a ‘rajatabla’, si las compañías no obligaran a los usuarios a tener que ir a reclamarles y si pagaran las indemnizaciones de “motu propio”, no debería haber ningún problema. Sería suficiente con la legislación actual.

Desgraciadamente el usuario piensa que no merece la pena protestar. ¿Impotencia?
Efectivamente. Esa es la percepción. Lo que ocurre es que el particular normalmente desconoce que, además de las indemnizaciones que van previstas en el reglamento, que, realmente, no son muy cuantiosas y además son fijas, existe la posibilidad de reclamar toda serie de daños y perjuicios que se ocasionan por un retraso o una cancelación. Es decir. No se trata sólo de la indemnización prevista en el reglamento, sino de todo el daño y perjuicio que pueda causar.

¿Por ejemplo?
Por ejemplo. Los retrasos están »muy mal pagados», entre comillas, en el reglamento; pero pueden ocasionar trastornos importantes al usuario. Esto tiene un valor que hay que cuantificar y es necesario reclamarlo junto con la indemnización. Es decir. Las indemnizaciones previstas en el reglamento no excluyen cualquier otro tipo de reclamación. Esto la población también lo desconoce.

Desconocimiento del usuario y mucha picaresca por parte de las compañías aéreas. Un cóctel muy peligroso. ¿Cierto?.
Muy cierto. Te doy toda la razón y estoy totalmente de acuerdo con esta percepción. Yo recomiendo que la gente ‘pase’ absolutamente de los mostradores de reclamaciones de las compañías, porque no les hacen ni caso y pierden mucho tiempo, y que se dirijan directamente a la vía judicial. Hay que decir que las compañías tienen pavor a la vía judicial porque saben que en un momento determinado no les va a servir ninguna artimaña y tendrán que pagar, como indica el reglamento, de “motu propio”.

Artimañas que el usuario acepta como un mal menor…
Hay que descartar cualquier tipo de artimaña que quieran utilizar contra nosotros. Desde el ‘vale de veinte euros’, en el mejor de los casos, hasta cualquier otra, porque son expertos en inventarlas. Hay que conseguir que las compañías, al día siguiente de que se produzca una incidencia, hagan una transferencia al usuario. Las compañías ponen toda clase de problemas. Por ejemplo, tienen la obligación cuando se produce una cancelación de entregar a todos los pasajeros de ese vuelo una hoja donde se especifiquen todos sus derechos de reclamación. Las compañías se niegan a facilitarla. Utilizan toda clase de triquiñuelas para no pagar y no cumplir.

¿Y qué podemos hacer en este caso?
Lo importante es que todos los usuarios de un vuelo se unan. A la compañía 200 euros no le supone nada, pero 200 euros por 150 pasajeros de todo un vuelo… estamos hablando de 25.000 euros. La compañía habrá vendido los pasajes a un promedio de cien euros o incluso menos. Es decir. Cada vuelo le costaría a la compañía 15.000 euros de indemnización. Es lógico pensar que después de cuatro o cinco vuelos cancelados las compañías se lo pensarían.

Es decir. En lugar de perder los nervios en el aeropuerto, nos unimos y hacemos una lista con nuestros números de teléfono y nombres para poner la denuncia ¿No?.
Efectivamente. Este es el enfoque correcto del problema. La gente se calienta, grita y siente impotencia, pero esto no sirve de nada. Si el vuelo ya está cancelado, es mejor aprovechar el tiempo en reunir a las personas afectadas y que una de esas personas se ponga en contacto con nosotros, o con el profesional que estimen conveniente, para presentar la denuncia.

¿Y las asociaciones de usuarios?.
Yo no las recomiendo. Hay demasiadas cosas encubiertas. Para empezar obligan a pagar unas cuotas y además después piden otros tipos de desembolsos, etc. Nosotros en esto somos muy transparentes. Si usted nos trae un grupo nosotros sólo cobraremos un porcentaje si tenemos éxito. De esta manera se facilita la reclamación a todo el mundo. De otra manera es imposible, porque cuesta más poner la reclamación que el importe que se recibe en concepto de indemnización. Las compañías saben esto, por lo cual, hay que tomar conciencia de que hay que unirse.

¿Se podría tomar alguna medida ‘in situ’?
Hay otras soluciones efectivas para las que también hay que estar unidos. Por ejemplo. En un retraso de dos horas, las compañías están obligadas a darte comida y bebida suficiente. Esto no lo cumplen nunca. Yo recomendaría que cuando el pasaje subiera al avión todo el mundo tomase su comida y su bebida durante el vuelo y que después no pagase nadie. Puede que en la primera ocasión tuvieran que pagar las azafatas, pero sería un escarmiento para las compañías que deberían comenzar a replantearse que no pueden tomar más el pelo a los usuarios.

¿Por qué se están cometiendo estos abusos por parte de las compañías y quién lo está permitiendo?
Se cometen abusos porque ni AENA, que es el organismo que teóricamente podría hacer fuerza, ni la Comunidad Europea, aunque ésta sacó un informe hace un mes diciendo que las compañías no estaban cumpliendo, están haciendo nada al respecto. Creo que es porque todavía no se ha hecho fuerza por parte del usuario. La población es la que realmente puede obligar a las compañías a que entren en la legalidad. Mientras tanto, nosotros también podemos usar la picaresca. Cada pasajero de un vuelo retrasado por más de dos horas tiene derecho a dos llamadas telefónicas. ¡Pues llamemos a nuestro tío de Australia!. Las compañías sólo responderán cuando noten que se les resiente el bolsillo.

Los usuarios piensan que pagar menos, por ejemplo cuando vuelan en low-cost, supone no reclamar o aguantarse. ¿Es cierto?
Esto es cierto, pero están totalmente equivocados. Es un error. Además hoy en día es muy difícil distinguir una ‘low-cost’ de una tradicional. Estas últimas se están volviendo ‘low-cost’. El usuario no puede en ningún momento pensar que, porque ha pagado poco, no tiene derecho a un buen servicio. Esto es inadmisible. Cuando ellos ponen esos precios es porque están ganando dinero. Lo que no puede ocurrir es que esa ganancia se produzca porque con un sólo avión hagan diecisiete rutas y hayan dejado colgadas en tres aeropuertos a un buen número de personas.

Estamos cuestionando la calidad, pero, ¿ y la seguridad?
Evidentemente se percibe que la seguridad no es la misma que antes. El problema está en que las compañías ‘low-cost’ lo que pretenden es ahorrarse el máximo de dinero. Las revisiones de los aviones se alargan en el tiempo y eso resta seguridad en los vuelos. Recientemente se ha visto en Brasil. Según el manual, esa pieza podía durar diez días estropeada. Es una lotería. En cualquier caso, desgraciadamente, eso no podemos detectarlo los usuarios.

Bajémonos del avión, ¡que alivio!, y quedémonos en el aeropuerto. ¿Este tipo de denuncias serían extensivas al trato que recibimos en estas instalaciones?
Según mi criterio has ido al centro del problema, que está en la atención al cliente. Todos podemos entender un retraso, una huelga de controladores o cualquier otra circunstancia, pero lo que no podemos entender ni debemos soportar es que no exista una persona que nos explique qué es lo que está pasando. Si las compañías nos consideraran personas y no ganado, porque todos sabemos que a los pasajeros de turista se nos llama “borregos” que viajamos en “galeras”, ese es el vocabulario que se utiliza en las compañías, no nos perderían el respeto. El primer lugar donde hay que atender a una persona es el mostrador. La problemática surge porque nos han perdido el respeto. Debemos defendernos.

¿Hasta dónde puede llegar esta “sin razón” si no reaccionamos?
Lo que pretenden las compañías es que nos concienciemos de que tendremos que aguantar toda clase de impertinencias, retrasos, cancelaciones, etc. Esto es lo que hay que evitar a toda costa. No es así. Si conseguimos, y esto sólo lo podemos hacer los usuarios, que las compañías cumplan, deberán ampliar sus flotas y no sólo, como hacen ahora, sus beneficios. Ahora, por ejemplo, no cuentan con aviones sustitutivos si el que estaba previsto para volar tiene una avería. Esto provoca también que algunos aviones vuelen incluso con algún tipo de ‘handicap’. Las autoridades en esto también tienen que tomar cartas en el asunto. Pero no lo harán si no las obligamos.

Es una auténtica cruzada la que ha iniciado como abogado. ¿Cuál es su objetivo?
Antes que abogado soy usuario y cabreado. Siempre tiene que haber alguien que abra el camino. En este caso soy yo ¡y con muchas ganas!. Pero fíjate que esto no ocurre sólo con las compañías aéreas. Está pasando con la telefonía, con la electricidad, etc. El usuario ha desistido de reclamar. Estas compañías han aplicado estrategias que han conseguido asquearnos, hacernos pensar que no tenemos nada que hacer y sembrarnos la impotencia. Es cierto que las reclamaciones individuales no nos llevan a nada, pero sí las colectivas. Conseguiríamos no sólo las indemnizaciones, sino que el servicio mejore y mucho.

Los usuarios temen a los abogados, pero usted tiene una fórmula para que sus servicios sean accesibles. Cuéntenosla.
El problema es que un usuario que desee poner una reclamación por 250 o 500 euros va a tener que pagar más a un abogado por sus servicios. La solución que nosotros proponemos es que ese usuario se una a más afectados y nosotros sólo cobraremos un porcentaje del resultado que se obtenga. El porcentaje variará entre un diez y un veinte por ciento en función del número de personas que compongan el grupo. A mayor número de personas menos porcentaje. Pero el usuario tendrá la tranquilidad de que no tiene que desembolsar nada por la gestión.

Lo hemos tocado antes, pero insistamos en el tema. ¿Por qué desconfía de las asociaciones de consumidores?.
El tema de estas asociaciones es complicado. En primer lugar, específicamente no tratan el problema. Es verdad que globalmente podría entrar en su campo, pero el problema estriba en que, como se ha visto recientemente en el tema de Forum y Afinsa, una de las asociaciones que defendía a los afectados a su vez cobraba de Forum y de Afinsa. Esto es un caso. En otras ocasiones, en todas, lo que hacen es cobrar una cuota mensual y además te obligan a inscribirte. Ya estamos en las mismas. Pero además, si el usuario quiere un servicio tiene que pagar unos honorarios. Y para finalizar, esas asociaciones cobran subvenciones públicas muy importantes, por lo que se generan vinculaciones que no nos garantizan la defensa imparcial.

Los usuarios estamos absolutamente solos. ¿Cómo podríamos concienciar a los políticos?
Opino que a los políticos sólo les mueve el voto. Para que haya un voto útil el usuario debe enfrentarse a la Administración y exigirle. Es la sociedad civil la que realmente mueve las cosas. Ahora porque hablamos de este tema en particular, pero podemos extenderlo a todo tipo de reclamaciones. Si se produce un movimiento civil importante y fuerte, el poder político reacciona y las compañías se ven en la obligación de dar servicio y funcionar. Yo creo que mi ejemplo lo seguirán otros profesionales de la abogacía porque merece la pena.

Gema Castellano

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