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¿Es preciso para viajar con menores fuera de España recabar el consentimiento del otro progenitor?

Antes de nada debemos partir del supuesto en el que previamente ha existido un procedimiento de divorcio o de guarda y custodia en el que se hayan adoptado vía judicial medidas concernientes al menor/es habidos en el seno conyugal o de pareja de hecho.

Es preciso para ello, conocer a cuál de los progenitores se le ha atribuido la guarda y custodia de los mismos y, en su caso, si dicha Sentencia establece alguna prohibición para los padres a fin de impedir la salida del/los menores del territorio nacional sin consentimiento de ambos progenitores.

En el caso de que NO exista dicha prohibición el progenitor con el que corresponda estar al/los hijo/s durante el período vacacional, podrá  realizar dicho viaje sin necesidad de recabar el consentimiento del otro progenitor.

En el caso de que exista dicha prohibición el progenitor que quiera viajar fuera del territorio nacional con sus hijos deberá recabar una autorización expresa del otro progenitor que no viajará junto con los mismos. Si dicho progenitor se niega a consentir la realización de dicho viaje y no otorga la autorización, el progenitor con el que vayan a viajar deberá solicitar una autorización judicial para ello instando el oportuno procedimiento incidental de medidas.

En dicho procedimiento el Juez dará traslado de la solicitud al progenitor que no ha consentido para que alegue lo que considere y explique sus motivos de oposición al viaje. En el caso de que finalmente no se llegue a un acuerdo será el Juez el que decida sobre dicha actividad en base al mayor beneficio del/los menores.

Para otorgar la autorización de salida del territorio nacional será preciso cumplimentar un modelo que se puede obtener en cualquier comisaría de Policía,  el mismo será sellado  por dicho organismo y tendrá un periodo de validez de 30 días durante el cual deberá realizarse el viaje.

Cuestión distinta es si el menor tiene que viajar fuera de la Unión Europea y NO dispone de pasaporte o bien el mismo ha caducado y debe renovarse.

En este caso la cuestión es recabar la autorización del otro progenitor para la expedición del pasaporte  del/los menores o bien su renovación.

Nuevamente se deberá recabar la autorización del otro progenitor y, en el caso de que se niegue a ello, deberá solicitar autorización judicial.

Artículo elaborado por Felipe Izquierdo Téllez

Presidente de ADA (Asociación Nacional de Damnificados por las Aerolíneas)

A continuación les adjuntamos enlaces de interés:

Enlace a la web de la Policía Nacional desde el que podrán descargar el modelo de autorización para viajar. 

Enlace a la web de la Policía Nacional desde el que podrán descargar la autorización para expedición o renovación del pasaporte.

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Guía para reclamar indemnizaciones a las aerolíneas

Frente a las malas prácticas y abusos de las compañías aéreas, el viajero tiene derecho a ser indemnizado.

En general dos son las razones principales por las que el usuario haciendo dejación de sus derechos, no reclama: a) por desconocimiento y b) por entender que la indemnización no le compensa con el esfuerzo en tiempo y dinero.

Contra el desconocimiento, sólo cabe información y pedagogía y, desde estas líneas, intentaremos ayudar en ese sentido.

Ante la frase de que «no vale la pena reclamar por lo poco que pagan”, hay que significar: primero, el hecho de no reclamar provoca que las compañía aéreas sigan abusando, pues saben perfectamente que su conducta de actuación queda impune en la gran mayoría de los casos; y, segundo, las cantidades indemnizatorias pueden parecer, si lo miramos bajo el prisma de una persona en particular, muy pequeñas, pero si hacemos un ejercicio simple como es el de que un avión comercial estándar transporta 150 pasajeros por vuelo, que han pagado un promedio de 100€ por persona, resulta que si ese vuelo se cancela o sufre un retraso de más de tres horas, la compañía que habrá ingresado unos 15.000€ (100€ x 150 pasajeros), deberá afrontar una indemnización MÍNIMA (si es vuelo nacional) de 37.500€ (250€ x 150 pasajeros), o lo que es lo mismo, a la compañía ese vuelo le costará 22.500€ (37.500-15.000).

Ahora multipliquen ustedes esos 22.500€ por el número de vuelos que crean conveniente y les puedo asegurar que si todos ejercitamos nuestros derechos, en cuatro días las compañías dejarían de cancelar y/o retrasar vuelos, salvo en casos de circunstancias extraordinarias que no podrían haberse evitado incluso tomando todas las medidas.

Sin ánimo de ser exhaustivos, analizaremos a continuación las cuantías indemnizatorias que corresponden a los supuestos más comunes que se producen en la práctica diaria.

Por un lado tenemos las cancelaciones de vuelo, los retrasos de más de 3 horas (que la jurisprudencia hace ya tiempo los equiparó a las cancelaciones) y las denegaciones de embarque u overbooking.

Dependiendo de la distancia del vuelo, las indemnizaciones oscilan entre los 250€ y los 600€: 250€ para vuelos de hasta 1.500 km; 400€ para vuelos entre 1.500 y 3500 km; y, por último, 600€ para el resto de vuelos.

De otro lado tenemos la pérdida de equipaje. Se considera equipaje perdido, el que no aparece una vez transcurridos 21 días a contar desde que tendría que estar en nuestro poder. La responsabilidad del transportista se limita a un máximo de 1.131 derechos de giro (aproximadamente 1.300€).

Es importante tener en cuenta, que amén de esas indemnizaciones, siempre se podrán reclamar daños y perjuicios que se les haya ocasionado al pasajero, previa la demostración de que existe nexo causal ente la incidencia y el daño sufrido.

Como paso previo a la reclamación judicial, es conveniente enviar un email a la compañía poniendo en su conocimiento la incidencia sufrida. Pasado un tiempo prudencial (30 días), si la compañía no ha contestado o si su respuesta no es satisfactoria, hay que acudir a la vía judicial.

Reclamaciones de hasta 2.000 euros, pueden interponerse directamente por los particulares sin necesidad de procurador y abogado, aunque lo aconsejable es ponerse en manos de expertos (por ejemplo, asociacionada.com), quienes gestionarán las reclamaciones sin coste para el cliente y únicamente cobrarán un porcentaje sobre las cantidades satisfechas por las compañías en sede judicial.

En el caso de que nos encontremos ante un daño causado al equipaje o pérdida del mismo, es preciso que en el mismo aeropuerto se efectúe la reclamación ante la compañía y se rellene el Parte de Irregularidad de Equipaje (P.I.R.).

Destacar finalmente que las huelgas internas por parte del personal de las compañías (caso actual, Ryanair), no eximen a estas del pago de las indemnizaciones, pues no se consideran por la jurisprudencia causas excepcionales. Sólo el preaviso con quince o siete días, podrá mitigar su pago.

 

Artículo elaborado por Felipe Izquierdo Téllez, Presidente de ADA (Asociación Nacional de Damnificados por las Aerolíneas)

Publicado por el diario EL ESPAÑOL el 8 de agosto de 2018.

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MAS RENTABILIDAD, PEOR SERVICIO

Antigua es ya la idea de distintas compañías aéreas, no de empresas aeronáuticas, de imponer una nueva disposición de los asientos de los aviones a fin de poder aumentar el número de pasaje y, por ende, sus pingües beneficios.

Ha saltado a la actualidad recientemente un nuevo tipo de asiento presentado por la empresa italiana  Aviointeriors en la feria aeronáutica de Hamburgo.

En dicha feria la empresa ha presentado un nuevo modelo de asiento denominado  Skyrider 3.0 y que, en la práctica, viene siendo una especie de “sillín” en el cual el pasajero, únicamente de clase económica o turista, podría viajar prácticamente de pie.

Bloguero especializado probando el asiento Skyrider 3.0

Con la instalación del mismo en las aeronaves  aseguran que las compañías  podrán tener 20% más asientos con una reducción de peso de hasta el 50%.

En otras palabras, más número de pasajeros con menor coste de combustible igual a mayores beneficios.

No ahondan, por no serles de interés, en cuestiones como la seguridad del pasaje.

No nos referimos a esa, próximamente lejana costumbre, de poder “estirar las piernas” sino que nos referimos a cuestiones de seguridad como que se pueda garantizar la rápida evacuación del pasaje en caso de un accidente o emergencia o bien la seguridad del pasajero en caso de impacto puesto que la distancia con el “asiento” de delante distarían únicamente 57 centímetros.

Ya es conocida la práctica de la práctica inmensa mayoría de las compañías de cambiar la disposición de los asientos de los pasajeros para maximizar el número de filas pero cuestión distinta es lo que se viene debatiendo desde hace ya algunos años.

La Administración Federal de Aviación de EE.U.U  ya no aprobó el uso de un modelo similar y entendemos que el presentado en la feria aeronáutica de Hamburgo y analizado en el presente artículo debiera de correr la misma suerte.

A continuación les proponemos algunos artículos de interés para que puedan profundizar en la cuestión.

Artículo de El Mundo publicado el 21 de abril de 2019 “Llega el ‘gallinero’ para viajar de pie en los aviones”.

Artículo de ABC de 1 de agosto de 2017, “EE.UU. exige que los asientos en los aviones dejen de menguar”.

Artículo de Microsiervos de 22 de octubre de 2018, “Estados Unidos regulará los mínimos para el ancho de los asientos de los aviones y el espacio entre filas”.

En la foto: Bloguero especializado probando el asiento Skyrider 3.0.

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Togas.biz «Vuelo cancelado?»

Vuelo cancelado?

Artículo publicado en Togas.biz en fecha 10 de abril de 2019.

En el mismo se analiza la problemática cuando el vuelo afectado ha sido adquirido por el pasajero a través de un intermediario  al cual se le ha satisfecho una comisión.

Proceden a analizar el supuesto resuelto en la reciente sentencia de 12 de septiembre de 2018 dictada por la  Sala Octava del Tribunal de Justicia de la Unión Europea en la que se falla que la compañía aérea debe proceder a  la devolución íntegra del precio pagado por los billetes de avión, incluyendo la comisión satisfecha a la empresa de intermediación que le había vendido los billetes.

En dicha sentencia, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea concluye  que, en los supuestos de cancelaciones de vuelos, el pasajero tiene derecho a que el transportista aéreo le reintegre el precio del billete, lo que incluye la comisión percibida por el  intermediario en la venta. «Entiende el Tribunal que el billete se debe considerar como un documento único que expide el transportista aéreo o un agente que ha sido autorizado por éste, por lo que los distintos aspectos del billete, entre los que se encuentra su precio, deben ser autorizados por el transportista aéreo y no pueden ser fijados a sus espaldas».

Dicha Sentencia indica que únicamente en el caso de que la compañía aérea acredite (en el procedimiento) que la comisión ha sido  fijada a sus espaldas,  el pasajero no tendría derecho al reembolso de la comisión pagada.

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Caos de Vueling: los abogados sugieren demandas colectivas contra la aerolínea

El letrado Felipe Izquierdo, el primero que ganó un pleito a la compañía, propone «coordinarse para castigar el maltrato a los pasajeros»

Imagen de una cola de pasajeros ante los mostradores de Vueling en Barcelona el viernes.


Una de las voces más cualificadas en los procesos de reclamación contra Vueling hace su aportación al caos aéreo que vive la aerolínea. El abogado Felipe Izquierdo, el primero que demandó y ganó a la compañía aérea, emplaza a los pasajeros a «interponer demandas colectivas contra la compañía».

El consejo del profesional llega en el primer día de la Operación Salida de verano, en el que la operadora ha sufrido seis cancelaciones y centenares de retrasos.

Izquiero ganó 250 euros a Vueling por la cancelación de un vuelo de Madrid a Barcelona en 2005. Era el primer pasajero que conseguía la compensación después de que la aerolínea se fundara en marzo de 2004.

Ahora, el abogado aconseja a los centenares de pasajeros que han sufrido retrasos, cancelaciones u overbooking. «Reclamar en solitario sirve de poco. La gente se cansa o Vueling para el proceso con correos y descuentos en vuelos. Al final, la aerolínea suele irse de rositas. La gente tiene que demandar»», ha indicado a Crónica Global.

Correos electrónicos de los pasajeros

El proceso es muy sencillo: «Basta con anotar los correos electrónicos de todos los pasajeros tirados que quieran demandar. Después, pasar los datos a un abogado».

Ello es necesario, agrega, porque Vueling «solo parará de maltratar al pasajero cuando en un vuelo cancelado de 100 personas reclamen todas. La mala gestión le costará más de 42.000 euros a la aerolínea. Así se pondrá las pilas», juzga.

Disculpas y enmienda

La recomendación del letrado llega tras un día negro para la operadora con sede en Barcelona. El viernes, Vueling sufrió seis cancelaciones y decenas de retrasos, que colapsaron sus oficinas de atención al cliente en el hub aéreo barcelonés.

El director comercial de la aerolínea, David García Blancas, ha pedido disculpas a los pasajeros afectados y ha subrayado que «toda la empresa está volcada en resolver la situación actual». El directivo ha añadido que la operadora «sigue comprometida en ofrecer un servicio de calidad a todos sus clientes».

Fuente: El Español

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Aerolíneas e indemnizaciones

Aerolíneas e indemnizaciones

Frente a las malas prácticas y abusos de las compañías aéreas, el viajero tiene derecho a ser indemnizado.

En general dos son las razones principales por las que el usuario haciendo dejación de sus derechos, no reclama: a) por desconocimiento y b) por entender que la indemnización no le compensa con el esfuerzo en tiempo y dinero.

Contra el desconocimiento, sólo cabe información y pedagogía y desde estas líneas intentaremos ayudar en ese sentido.

Ante la frase de que “no vale la pena reclamar por lo poco que pagan”, hay que significar: 1) el hecho de no reclamar provoca que las compañía aéreas sigan abusando, pues saben perfectamente que su conducta de actuación queda impune en la gran mayoría de los casos y 2) las cantidades indemnizatorias pueden parecer, si lo miramos bajo el prisma de una persona en particular, muy pequeñas; pero si hacemos un ejercicio simple como es el de que un avión comercial estándar transporta 150 pasajeros por vuelo, que han pagado un promedio de 100€ por persona, resulta que si ese vuelo se cancela o sufre un retraso de más de tres horas, la compañía que habrá ingresado unos 15.000€ (100€ x 150 pasajeros), deberá afrontar una indemnización MINIMA (si es vuelo nacional) de 37.500€ (250€ x 150 pasajeros), o lo que es lo mismo, a la compañía ese vuelo le costará 22.500€ (37.500-15.000) … ahora multipliquen ustedes esos 22.500€ por el número de vuelos que crean conveniente y les puedo asegurar que si todos ejercitamos nuestros derechos, en cuatro días las compañías dejarían de cancelar y/o retrasar vuelos, salvo en casos de circunstancias extraordinarias que no podrían haberse evitado incluso tomando todas las medidas.

Sin ánimo de ser exhaustivos, analizaremos a continuación las cuantías indemnizatorias que corresponden a los supuestos más comunes que se producen en la práctica diaria.

Por un lado tenemos las cancelaciones de vuelo, los retrasos de más de 3 horas (que la jurisprudencia hace ya tiempo los equiparó a las cancelaciones) y las denegaciones de embarque u overbooking.

Dependiendo de la distancia del vuelo, las indemnizaciones oscilan entre los 250€ y los 600€: a) 250€ para vuelos de hasta 1.500 km; b) 400€ para vuelos entre 1.500 y 3500 km y c) 600€ para el resto de vuelos.

De otro lado tenemos la pérdida de equipaje. Se considera equipaje perdido, el que no aparece una vez transcurridos 21 días a contar desde que tendría que estar en nuestro poder. La responsabilidad del transportista se limita a un máximo de 1.131 derechos de giro (aproximadamente 1.300€).

Es importante tener en cuenta, que amén de esas indemnizaciones, siempre se podrán reclamar daños y perjuicios que se les haya ocasionado al pasajero, previa la demostración de que existe nexo causal ente la incidencia y el daño sufrido.

Como paso previo a la reclamación judicial, es conveniente enviar email a la compañía poniendo en su conocimiento la incidencia sufrida. Pasado un tiempo prudencial (30 días), si la compañía no ha contestado o si su respuesta no es satisfactoria, hay que acudir a la vía judicial.

Reclamaciones de hasta 2.000 euros, pueden interponerse directamente por los particulares sin necesidad de procurador y abogado, aunque lo aconsejable es ponerse en manos de expertos (ej; indemnizacionportuvuelo.com), quienes gestionarán las reclamaciones sin coste para el cliente y únicamente cobrarán un porcentaje sobre las cantidades satisfechas por las compañías en sede judicial.

Es evidente que para ir por esa vía, el experto precisará de un mínimo de viajeros que hayan compartido el vuelo en donde se produjo la incidencia, lo cual no debe representar mayor problema que el que uno de los pasajeros haga un listado con los emails y/o teléfonos del resto y se lo pase al experto, quién se pondrá en contacto con ellos. Tarea sencilla la anterior, si pensamos que estamos compartiendo una espera de más de 3 horas.

En el caso de que nos encontremos ante un daño causado al equipaje o pérdida del mismo, es preciso que en el mismo aeropuerto se efectúe la reclamación ante la compañía y se rellene el Parte de Irregularidad de Equipaje (P.I.R.).

Fuente: Cinco Días

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